Todo comienza un lunes, en las oficinas nuevas de la productora. Después de varios meses de historias, papeleos y líos varios, por fin nos conocemos en persona. En realidad a Carlos le conozco (de hecho le he metido yo en todo esto) y a María también, pero Borja y Raquel son nuevos para mi. Presentaciones básicas y una charla sobre el país… más o menos lo que en las guías de viaje se encuadra en el apartado de “Generalidades”, algo de historia, clima, datos prácticos, curiosidades, la moneda, el alfabeto….. Pero sobre todo supuso nuestro primer encontronazo con las cámaras, luces y el pepino de sonido….
Martes, cenita en mi casa. Convenzo a mis amigos, con quienes comparto piso, para organizar una cenita y que nos graben ahí. La verdad es que ninguno se ha negado y, aunque el tema de las camaras no les entusiasma, se prestan a ello como favor personal. Me curro una cenita chula y descorchamos una botella de buen vino.
Miércoles, grabación en mi hospital. No tengo ninguna gana de que me graben en mi trabajo habitual. Cuando esté en Israel no me importa, porque nadie me conoce y no tengo una rutina ni un hábito, pero en mi día a día en Madrid cualquier aparición de la cámara es incómoda, una "violación" de mi intimidad. Al final nos han grabado en el cuarto de RMN, a María y a mi juntos, comentando un caso y hablando del proyecto, expectativas, miedos, en fin, lo típico, y a mi solo entrando en el recinto del hospital con mi moto (para quien no lo sepa, soy lo más parecido a un ángel del infierno con bata).
Jueves, rueda de prensa. No estamos todos, faltan Raquel y Borja. Cada uno tiene un “fragmento” preparado para soltar en la rueda de prensa y los periodistas no hacen preguntas.
Los siguientes 10 días pasan rápido preparando el viaje y trabajando, dejándolo todo listo en mi servicio, en mi casa, etc. Aparecen las primeras referencias en medios escritos, que en general no son malas, aunque hay un par de deslices que a ninguno han gustado, como el tema de los motes, el nombre de “documental-telenovela” y la importancia que conceden a nuestra soltería. Por lo demás, creo que todos dejamos claro que las cámaras son el precio y no el fin en ningún caso, y que lo que nos mueve es lo profesional.
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